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Los grupos electrógenos cuentan con un depósito de combustible interno del cual se alimentan directamente necesitando únicamente controlar el nivel de combustible para el funcionamiento del grupo. En ciertos casos, y por motivos de autonomía o mayor consumo de combustible, o bien para minimizar las operaciones de recarga, se incorpora un depósito externo de mayor tamaño encargado de mantener el nivel de combustible en el depósito interno del grupo o bien para alimentarlo directamente.
La ubicación, materiales, dimensiones, componentes, instalación, ventilación e inspección serán realizadas por el cliente, debiendo de cumplir la normativa de instalaciones petrolíferas para uso propio vigentes en el país donde se lleve a cabo la instalación. Se deberán consultar, y seguir, con especial atención las indicaciones de la normativa relacionada con la instalación de sistemas de combustible, ya que en algunos países el combustible es catalogado como ‘producto peligroso’.
Para autonomías superiores, y para satisfacer demandas especiales, es necesario instalar un depósito de combustible externo. Bien para almacenamiento, con el fin de mantener siempre el depósito interno con el nivel necesario, o bien para alimentar el grupo electrógeno directamente desde dicho depósito. Estas opciones son la solución perfecta para mejorar la autonomía de la máquina.
Puede ser interesante instalar un depósito de almacenamiento de combustible exterior al grupo, el cual mantenga siempre el depósito interior del grupo con el nivel necesario para su correcto funcionamiento. Para ello, el grupo electrógeno incorporaría en su interior una bomba de trasiego de combustible, debiendo de conectar la línea de suministro de combustible del depósito de almacenamiento en el punto de conexión del grupo.
Como opcional, también es posible instalar una válvula antirretorno en la entrada del combustible al grupo, para evitar que el combustible se desborde en caso de diferencia de cotas entre el grupo y el depósito externo.
Otra posibilidad puede ser alimentar el grupo electrógeno directamente desde un depósito exterior de almacenamiento y suministro. Para ello será necesario instalar una línea de suministro y otra de retorno. El grupo electrógeno puede contar con una válvula de 3 vías de doble cuerpo que permita la alimentación de combustible del motor, bien desde un depósito externo o desde el depósito interno del grupo. Para la conexión al grupo de la instalación externa, se colocarán unos conectores rápidos.
En caso de una separación superior a la especificada en la documentación de la bomba, una instalación a un nivel distinto del grupo electrógeno o por requerimiento de la normativa relacionada con la instalación de depósitos de combustible, se puede requerir la utilización de un depósito intermedio entre el grupo y el depósito principal. La bomba de trasiego de combustible deberá ser apropiada para la ubicación escogida del depósito de almacenamiento de combustible; así como la colocación del depósito intermedio de suministro, siendo este último acorde con las especificaciones de la bomba de combustible del interior del grupo electrógeno.
Por último, y esto es extrapolable a las tres opciones que se han mostrado, puede ser útil instalar el depósito con una ligera inclinación (entre 2° y 5°), situando la línea de suministro de combustible, el drenaje y el medidor de nivel en el punto más bajo. El diseño del sistema de combustible será específico para las características del grupo electrógeno instalado y sus componentes; teniendo en cuenta la calidad, temperatura, presión y volumen necesario del combustible a suministrar, así como evitar la entrada de aire, agua, suciedad y humedad en el sistema.
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El almacenamiento del combustible es fundamental para el funcionamiento apropiado del grupo electrógeno. Así pues, es aconsejable utilizar depósitos limpios para el almacenamiento y la transferencia de combustible, vaciando periódicamente el depósito para drenar el agua decantada y los sedimentos del fondo, evitando largos periodos de almacenaje y controlando la temperatura del combustible, ya que
incrementos de temperatura excesivos pueden reducir la densidad y la lubricidad del combustible, disminuyendo la potencia máxima de salida.
Hay que tener en cuenta que la vida útil promedio del gasoil de buena calidad es de 1,5 a 2 años, llevando a cabo siempre un almacenaje apropiado.
Las líneas de combustible, tanto de suministro como de retorno, deberán impedir los calentamientos excesivos, los cuales podrían ser perjudiciales debido a la formación de burbujas de vapor que afectarían al encendido del motor. Las tuberías deberán ser de hierro negro sin soldaduras, evitando el acero galvanizado, cobre, hierro colado y aluminio, puesto que pueden ser problemáticos para el almacenaje y/o suministro de combustible.
Además, se han de interponer conexiones flexibles con el motor de combustión para aislar las partes fijas de la instalación ante las posibles vibraciones inducidas. En función de las características del motor de combustión, estas líneas flexibles pueden ser realizadas mediante formas diferentes.